CANTANIA 2022

CLARA, EL ARTE POR DENTRO


Composición
Josep Maria Guix

Poemas
Jordi Llavina

Dramaturgia
Marc Donat

Dirección musical
Elisenda Carrasco, Oriol Castanyer, Montserrat Meneses

Dirección escénica
Adrià Aubert, Marta Gil, Cristina Martí

Coordinación musical
Josep Prats


SINOPSIS


Después de pasar quince días en casa de su abuela Blanca —dos semanas fantásticas en las que se lo han pasado la mar de bien haciendo todo tipo de cosas—, Clara espera aburrida que su madre la vaya a buscar. Pero antes, las dos tendrán tiempo de vivir otra aventura. En la buhardilla, la abuela Blanca tiene guardado un marco enorme sin ningún cuadro, y propone a su nieta que atraviesen el marco... Así, Clara y Blanca iniciarán una última aventura, esta vez dentro de las obras de arte, un mundo mágico y maravilloso donde se alteran las distancias y el tiempo corre a otra velocidad.


OBERTURA


PARTITURA



CORO:
Una mañana de sol
una niña llamada Clara
y que pasa en julio
(Y medio mes de agosto, aunque)
con la Blanca, su abuela,
en un pueblo de marina,
se ha sentado bajo una jaula
donde gorjea una jilguero.
-M'avorreixo dice la niña.
Entonces la abuela, que la siente,
le responde, con voz serena:
-S'avorreix quien nada entiende.
Y la coge por la mano,
y la sienta en el jardín.
-¿Ve qué árbol y qué viento hace?
Ay, qué bien se está aquí!
Cuando ya hace una hora que están,
la niña se desazón.
Y es como un helado que se derrite
bajo el sol blusa del día.
-Abuela, quiero ver el Miró
y aquel gato tan vivaracho.
Quiere decir estrellas en la oscuridad,
significa un cuadro de Magritte.
La señora, que es muy viva
y conoce muy bien la Clara,
encamina, expeditiva,
sin hacer nada de algazara,
hacia aquella última estancia,
y no para hasta que se encuentra
en el lugar donde nunca se cansa
-cau secreto, íntima cueva.
Es su librería,
el rincón más querido,
donde, de una estantería,
en descuelga estrellas y gato.
ESCENA 1: Casa de la abuela
(Clara y su abuela, ociosas en el comedor de casa. La niña no sabe qué hacer. Durante toda la escena la abuela no aparta la vista del libro que está hojeando.)

CLARA: Abuela ...
BLANCA: Qué ...
CLARA: Me aburro ...
BLANCA: Ajá ...
(Pasa un rato más.)
CLARA : Abuela ...
BLANCA: Ajajá ...
CLARA : Me aburro, no sé qué hacer.
BLANCA: Pelar patatas y haz puré ...
CLARA ¡Abuela!
BLANCA¡Pues abúrre, aburrirse también está bien!
CLARA: ¿Y si preparamos una meriendas bomba? Creps de plátano con chocolate, zumo de naranja y papaya y helado de maracuyá...
BLANCAPero si acabamos de almorzar.
CLARA: ¿Y si volvemos al rompeolas con la bicicleta?
BLANCA: Tu madre vendrá a recogerte enseguida y aún tienes que hacerte la maleta...
CLARA: ¿Y si acabamos el grafiti que hay bajo el puente de la vía?
BLANCA: El verano que viene... o quizá otro día.
(Pasa un rato más.)
CLARA: Abuela ...
BLANCA: Qué ...
CLARA: ¡Me aburro!
BLANCA: Chica, pues desabúrrete... ¿Por qué no coges un libro?
CLARA: Un libro, ¡guauuuu!... (De golpe cambia de expresión.) De acuerdo. ¿Me dejas el que estás mirando tú?
BLANCA: ¿Tiene que ser este, precisamente?
CLARA: Ajá ...
BLANCA: Ajajá ...
CLARA: Ajajajà ...

(La abuela le deja el libro y Clara lo hojeando mientras canta.)



CLARA:
En un libro hay la voz
de la selva y del corral.
Vas a ver campos de arroz,
riachuelos de cristal.

Y colinas y viajeros,
y el desierto y un glaciar.
Hay, en él, sol, ventisqueros
y el rugido de la mar.

Un buen libro es como el asa
con que coges un jarrón.
Lo que ocurre es que su asa
se te lleva el corazón.

(Clara termina de cantar y todo vuelve a la posición inicial.)
CLARA : (leyendo el libro) ¿Sabes lo que me recuerda esta nube?
BLANCA: Ajajá ...
CLARA : Una de aquellas ovejas de Henry Moore de la exposición que fuimos a ver la semana pasada... También está en este libro.
BLANCA: Ajajajá ...
CLARA: ¿Verdad que se parece?

(Clara se queda mirando la nube. La abuela mira el libro y canta.)




BLANCA:
«El cordero, yo quiero el bien»,
ordena ahora Clara.
Del cuerpo, no se ve re:
la cara, sólo la cara.
CORO:
Hace fila de persona,
de alguien sin malicia.
Quizás pasa el rato
en un prado de Galicia.
BLANCA:
¿Qué pasa si rumia rumia,
cuando deja su rebaño?
Piensa en la luz del día,
piensa en un carro alado.
CORO:
Quizás piensa y no dice:
"Lo bueno, yo quiero el bien".
Oh vida, agua de río:
hace vía y no se detiene.
BLANCA:
El bien es una palabra abstracto,
y la bondad, no tanto.
Tú afila tu olfato
y ve filosofando.
(De nuevo la posición inicial.)

CLARA: Abuela...
BLANCA: Qué....
CLARA: Ha sido un verano increíble. ¿El próximo verano volveremos a hacer tantas cosas?
BLANCA:Y haremos muchas cosas más, pero no lo vayas contando por ahí, que tu madre no te dejará volver...
CLARA: (Simulando un acento extranjero o una voz peculiar que pretende imitar la de su madre.) Te dejo con tu abuela tarambana, vuelvo en quince días, pórtate bien ¡y no hagas el burro!
BLANCA: (Imitando el acento que acaba de simular Clara) Volveré a por Clara en quince días. ¡Y no te metas en uno de tus líos!
CLARA: Ay, si supiera... (Ríen.)
CLARA: Abuela...
BLANCA: Qué...
CLARA: Un último lío...
BLANCA: No nos queda tiempo, en una horita viene tu madre a buscarte.
CLARA: Con una hora tenemos suficiente, porfa, porfa, porfaaaaaa...
BLANCA:De acuerdo. Nos iremos de viaje.
CLARA:¿De viaje? ¿A dónde?
BLANCA: Al mundo del arte.
CLARA: ¿Al mundo del arte?
(Primera aparición del motivo musical de la cajita de música.) BLANCA: Sí, y empezaremos por un cuadro de Miró que tengo en el desván.
CLARA: Pero los cuadros de Miró no están en las casas, abuela. Nadie tiene un Miró en su casa...
BLANCA: Sí, si los tiene una abuela tarambana como la tuya. Ven conmigo. Pero me tienes que prometer que no se lo dirás a nadie.
CLARA: Ajá.
BLANCA: Y menos a tu madre.
CLARA: Ajajá.
BLANCA: Y que me harás caso.
CLARA: Ajajajá.
BLANCA: Y que guardarás silencio.
CLARA: Aaaaaah...




BLANCA (versos 1 i 3) COR (vers 2)
Mucho antes de mirar
—Clara, carita clara—,
los ojos dan que hablar.
Aunque lo mismo da
—Clara, carita clara—
si el ojo duerme ya.
Lo único que, en verdad
—Clara, carita clara—,
jamás debe faltar
(verdad de nuestro ser)
—Clara Clarita Clara—
es la ilusión de ver.
ESCENA 3: Desván de casa de la abuela

CLARA: ¡Anda, abuela, cuántos trastos! ¡Si parece un museo! ¡Y mira cuántos libros, y estos pinceles, ¿y qué es esto? Un marco sin tela. ¿Y dónde está el cuadro de Miró?
BLANCA: Lo tienes delante.
(La abuela señala el marco. Clara se echa a reír.)
CLARA: ¿Este marco? Abuela, decían que Miró pintaba cosas raras, pero un marco así solo...
(Blanca abre una cajita de música y vuelve a sonar la melodía.)
BLANCA: Este marco es especial.
CLARA: ¿Y qué tiene de especial? Solo es un marco...
BLANCA: ¿Por qué no entras?
CLARA: ¿Qué quieres decir con que entre?
BLANCA: Como si entraras por una ventana. Métete tú primero, yo te sigo. Y sobre todo, guarda silencio.




DOBLE CORO

Señora Clara, no crea
poder entrar en un cuadro
librando tal verborrea.

(Mientras suena esta canción, Clara primero y la Blanca después entran en el mundo del arte.)
ESCENA 4: Al otro lado de los cuadros

CLARA: Abuela, ¿dónde estamos?
BLANCA
: Al otro lado de los cuadros.
CLARA:
Qué quieres decir al otro lado de los cuadros?
BLANCA
Pues lo dicho. Estamos en dentro de los cuadros. Estamos en dentro de las pinturas que vemos cuando vamos a un museo o estamos en casa, o las miramos en un libro. Pero no nos ve nadie ...
CLARA
: Abuela, qué t'empatolles? Que te has vuelto loca?
BLANCA
: Que incrédulo que es esta juventud ... Hacemos algo. Gírate, mira ahora el marco ... Toma tu Miró. ¿Qué te parece?
CLARA:
Ualaaaaa, es el Miró.
BLANCA
: Pues tú estás dentro.




CLARA + CORO:
Una estrella, dos y tres.
Hoy la luna está azulada.
Una estrella, treinta y tres
Ojos son, y una mirada.
BLANCA:
¡Cómo alegra este calor, en la noche
tan cerrada, de la estrella y su fulgor!
Y la luna, ¡qué gozada!
Arde el cielo en lucecitas: hacen todas chiribitas.
CLARA + CORO:
Una estrella, y dos, y tres.
Hoy la luna está azulada.
Una estrella, treinta y tres.
Ojos son, y una mirada.
BLANCA:
Y si al fin la oscuridad
da en borrar toda esa luz,
ya moraste en el hogar
de Miró y su tragaluz.
ESCENA 5: Al otro lado de los cuadros

CLARA: Abuela, ¡¡¡qué fuerte!!! ¿Cómo lo has hecho?
BLANCA: (imitando a Clara) Abuela, ¡¡¡qué fuerte!!! ¿Cómo lo has hecho?
CLARA: No, abuela en serio, cuéntamelo... ¿Cómo lo has hecho? ¿Lo sabe más gente? ¿Cómo te enteraste? ¿Y cuándo? ¿Y cómo se sale de aquí? ¿Lo puedo contar?
BLANCA: ¡Alto ahí!... A ver, cómo lo he hecho no tiene importancia. Cómo lo descubrí, tampoco. ¿Cuándo? Hace mucho... Lo importante es que lo puedo hacer, que lo podemos hacer las dos... Y no, no se lo puedes contar a nadie. Y menos a tu madre. Solo faltaría que se enterase...
(Clara mira hacia el público, los toma por personas que están observando los cuadros.)
CLARA: Y toda esta gente que hay mirando el cuadro, ¿quiénes son?
BLANCA La gente que lo está mirando desde el mundo real. En un museo, en un libro...
CLARA: ¿Y nos pueden ver?
BLANCA: No, no pueden.
CLARA: Mira aquel tipo de allí, tiene pinta de sabelotodo... Cómo observa el Miró, ¿eh? Y aquellas chicas... Me parece que se están aburriendo. Y... pero, abuela, ¿cuántos cuadros hay?
BLANCA: Los que quieras. ¿Te gustaría ver alguno en especial?
CLARA: Sí... aquel Pollock que vimos el año pasado en el museo es uno de mis preferidos.
BLANCA: ¡Pues allá vamos!




ESCENA 6: Al otro lado de los cuadros

CLARA: Pero, abuela, si los cuadros están en los museos, o en casas particulares, ¡pero en ciudades de todo el mundo!
BLANCA: Por todas partes.
CLARA: Y en cambio nosotras en un abrir y cerrar de ojos los tenemos delante...
BLANCA: Estamos en el mundo del arte, y en este mundo no hay ciudades, no hay países, no hay distancias. Se trata de ir hacia allí... hacia allá...
CLARA: Quieres decir que este cuadro y los de un museo en la otra punta del mundo ...
BLANCA: Los tienes a tocar. Mira. Recuerdas aquel cuadro del comedor de mi casa que cuando eras pequeña te daba tanto miedo?
CLARA: El de los caballos? Oh, claro que me acuerdo. Aunque ahora me asusta un poco.
BLANCA: Pues, mira, aquí lo tienes!
CLARA: Alza ...




CORO:
Caballo blanco, marfil.
Caballo pardo, la tierra.
Caballo rojo, rubí.
Todos caballos de guerra.
(¿Todos van a guerrear?
¡Si ellos quieren dar, en paz,
un paseo por el mar!
Su deseo es el solaz.
Está el blanco, el pardo tierra
y ese rojo cual rubí.
Fieros monstruos de la guerra,
corazón de jabalí.
Más me gustan los caballos
que apacienta el prado inglés,
los que muestran por los tallos
de las flores interés. Tras catró, catró catrás.
Si han quebrado una armadura,
rasgan carne en un pispás.
¡Qué letal cabalgadura!
No, ellos sueñan
con la dicha de abrevarse y de rumiar,
y una niña algo redicha
en su silla de montar.
Ya relincha enloquecido
el caballo sin domar.
Por doquier suena el aullido
de la muerte y de su azar.
Blandiendo su firme lanza,
la muerte a caballo va.
Pone el hado en su balanza
las almas y el más allá.
Ojalá un mundo fetén
nos librara de la guerra.
Lo que quiero es que en la tierra
los caballos estén bien.
ESCENA 7: Al otro lado de los cuadros

CLARA: ¡Qué fuerte, abuela! ¿Y cuánto tiempo nos podemos quedar aquí dentro?
BLANCA: El tiempo que quieras... Cuando te hartas, sales y listos...
CLARA: Y cuando queramos salir ¿qué tenemos que hacer?
BLANCA: Seguir la música para encontrar el cuadro por donde hemos entrado.
CLARA: ¿Has pasado aquí mucho tiempo?
BLANCA: A veces una tarde, a veces un día entero... Depende.
CLARA: ¿De qué depende?
BLANCA: De si vengo sola o acompañada...
CLARA: ¿Has entrado con alguien alguna vez? ¿Con quién? ¿Con mi madre?
BLANCA: ¿Con tu madre? No... Imposible, me tomaría por loca.
CLARA: La abuela tarambana...
(Empieza la intro de «Pobre chaval».)
CLARA: Es fabuloso... Abuela, mira este niño del cuadro... Parece que me esté mirando...
BLANCA: Clara, no te acerques tanto a los cuadros.
CLARA: ¿Aquí está bien?
BLANCA: Aléjate un poco más. Si tocas la tela...
CLARA: Mira, se ha vuelto a mover...
BLANCA: Clara, escúchame bien, si tocas la tela...
CLARA: ¡Es que me estaba mirando...!
BLANCA: Clara, ¿me estás escuchando?




(Empieza la intro de «Pobre chaval».)
CLARA: Es fabuloso... Abuela, mira este niño del cuadro... Parece que me esté mirando...
BLANCA: Clara, no te acerques tanto a los cuadros.
CLARA: ¿Aquí está bien?
BLANCA: Aléjate un poco más. Si tocas la tela...
CLARA: Mira, se ha vuelto a mover...
BLANCA: Clara, escúchame bien, si tocas la tela...
CLARA ¡Es que me estaba mirando...!
BLANCA: Clara, ¿me estás escuchando?

CLARA:
Pobre chaval
—no muy boyante,
el gorro azul.
¿Se llama igual
que algún tunante,
el muy gandul?
CORO:
Parece un sabio,
aunque el señor
no mueve el labio
ni por favor.
¿Tiende a mirar el infinito?
¿Tiene un hogar, ángel bendito?
BLANCA:
Lleva chaqueta
de hombre crecido.
¡Pobre rapaz!
¿Ve una galleta?
Da algún bufido
de hambre voraz.
CLARA:
Calza zapatos de sucia piel,
desnudo el pie.
Habla con gatos.
¿Se llama Uriel, Kalman, José?

CLARA: ¿Se mueven los personajes ahí dentro?
BLANCA: No, y no me escuchas... No te puedes acercar. ¡Clara, cuidado!
CLARA: ¿Y nos ven los personajes de los cuadros?
BLANCA: Clara...

BLANCA:
La vida es lucha,
y ansia de hogar.
Es más, gañán:
es una hucha
que hay que llenar
si quieres pan.
CLARA:
Este chiquillo
encarna muy bien
el rol de pillo.
Brilla en su cara
—labios y sien—
la luz más clara.
BLANCA Y CORO:
Parece un sabio,
aunque el señor
no mueve el labio
ni por favor.
¿Tiende a mirar
el infinito?
¿Tiene un hogar,
ángel bendito?

BLANCA: ¡¡¡CLARA, NO LA TOQUES!!!

ESCENA: 8 Museo
(Absorta en la canción y en el cuadro, Clara se ha acercado tanto que lo ha tocado. Al tocarlo, el hechizo se deshace y Clara sale del mundo de los cuadros, parece que en otro museo. Detrás de ella, sale la abuela.)

BLANCA: Intentaba decirte que si tocas la tela, ¡¡¡se rompe el hechizo!!!
CLARA: Abuela, ¿qué ha pasado? ¿Dónde estamos?
BLANCA: Esta cúpula me suena. Diría que estamos en el Museo Nacional de Arte de Cataluña.
CLARA: ¿En Barcelona? Menos mal que no hemos ido muy lejos.
BLANCA: Sí, ¡pero igual tenemos que darnos prisa y salir de aquí! Mira esa escultura.

(Blanca se queda mirando al director de orquestra, que tiene que quedarse quieto como un muñeco. Blanca empieza a dar vueltas alrededor del director muy lentamente mientras va contando cómo volver a entrar en el mundo del arte ante una escultura.)

BLANCA: Ven. Da vueltas alrededor de la escultura. Poco a poco. Y no dejes de mirarla en ningún momento. Más despacio todavía...

(Justo cuando completan la vuelta, el director volverá a moverse, dando la entrada a algún músico, y la música se reanudará y las dos aparecerán de nuevo dentro del mundo del arte, ahora ante un rostro cicládico.)




CORO:
Vieja cabeza, quizás
faz de una joven al alba.
Quién la besara, por más
que su mollera esté calva.

Va sin ojos, sin orejas,
¡vaya cara nariguda!
No le han puesto ni las cejas.
Y, sin boca, estará muda…

¿Fue inspiración de un pintor?
¿Cuál es su nombre: Paz, Fanny?
Algo me dice de Moore…
Y algo del gran Modigliani.

Contará algunos milenios,
mas parece que es de hoy.
Nos descubre los ingenios
del gran arte, al gritar: ¡Soy!
ESCENA 9: Al otro lado de los cuadros

CLARA: Qué bien estar aquí otra vez.
BLANCA: Sí, por los pelos.
CLARA: ¿Qué habría pasado si no hubiésemos encontrado ninguna escultura o ningún marco sin cuadro?
BLANCA: Que tendríamos que haber regresado de allí donde estuviéramos.
CLARA: Quieres decir que si ocurriera en Australia, tardaríamos días...
BLANCA: Ajá...
CLARA: ¿A menos que encontráramos algún museo...?
BLANCA: Ajajá...
CLARA: Con algún marco sin tela...
BLANCA: Ajajajá...

(Mientras hablan, se acercan a la escultura del niño de la espina.)


CLARA + COR
¿Quién es este niño, abuela Blanca?
¿Y qué hace, tocándose el pie?
BLANCA
A este niño que s'eixarranca
se le ha clavado una espina
en la parte de dentro del pie.
Como tiene la vista fina,
seguro que se la quita.
CLARA + COR
Abuela, ¿una espina de pescado?
BLANCA
No, es una espina de rosa.
(Que hay veces que hacemos un haz,
de poco, poco!)
CLARA + COR
Una espina, ay qué susto,
como el pincho de una astilla.
BLANCA
No sufras, pro, que nunca
dentro de la carne no se hará vieja!
BLANCA + COR
Este niño todo desnudo.
Allí en medio se le adivina,
más que una espina,
lo que debe ser un cojoncillos!
ESCENA 10: Al otro lado de los cuadros

CLARA: Todo es alucinante. Me quedaría horas y horas... Pero ¿te puedo hacer una última pregunta?
BLANCA: Ajá...
CLARA: ¿Por qué todas las obras que hemos visto las han hecho hombres? ¿Es que no hay mujeres artistas?
BLANCA: Tienes toda la razón. ¡Pero claro que hay! Mira, allí hay un cuadro de Frida Kahlo, y allá, otro de Sonia Delaunay, y allá, uno de Artemisia Gentileschi... ¿Sabes qué?
CLARA: Qué, dime...
BLANCA: Que si no las has visto es por mi culpa, porque no te las he enseñado. Pero el verano que viene te prometo que haremos una ruta por las mujeres artistas de todo el mundo.
CLARA: ¿Y tendré que esperar al año que viene? ¿No lo podríamos hacer antes?
BLANCA: Siempre puedes ir a un museo tú sola…
CLARA: Ajá...
BLANCA: Y entrar por la puerta principal...
CLARA: Ajajá...
BLANCA: Pagar la entrada...
CLARA: Ajajajá...

(El motivo musical de la caja de música vuelve a aparecer muy tímidamente.)

BLANCA: Vamos, deberíamos volver. Tu madre debe de estar a punto de llegar y solo faltaría que no nos encontrara.
CLARA: ¡Vale! Tú ganas. ¿Y cómo lo haremos para salir por donde toca?
BLANCA: ¿Oyes la melodía? Es la cajita de música que he dejado sonando en casa... Tendríamos que averiguar de dónde viene.
CLARA: ¿Para qué?
BLANCA: Para que nos conduzca al marco por donde hemos entrado la primera vez.
CLARA: ¿Sabes qué?, Esta vez te has superado. Ha sido la mejor aventura de todas. Qué pena que no lo pueda contar.
BLANCA: Date prisa, Clara, no nos queda mucho tiempo... Tenemos que encontrar la salida, ¡rápido!
CLARA: Abuela, aquí hay una cueva de piedra.
BLANCA: Pues por aquí, Clara, corre...

BLANCA + CLARA + CORO:
Es una cueva de piedra azulada
que se refleja en la muerta agua clara.
En la pared, si te fijas, no hay nada,
salvo el pavor dibujando una cara.

Encuentra, acaso, al mirar la pared
de piedra lisa que el agua pulía
ese gatito que salta sin red
—gato, no gallo, de gran gallardía.

CLARA: ¿Qué pasa si no encontramos la salida?
BLANCA: Que cuando tu madre suba al desván a buscarnos, no nos encontrará. Y si cierra la cajita o mueve el marco, nos quedaremos atrapadas aquí dentro.
CLARA: Por aquí, abuela, por aquí... Quieres decir que...
BLANCA: Exacto. Si la cajita se cierra, no sabremos de dónde viene la música, y no sabremos hacia dónde ir...

BLANCA + CLARA + CORO:
Y ese color oxidado de llaga,
¿qué té sugiere, en su azul cobalto?
Verde, llamea la vida; no apaga
la ardiente sangre, el feliz sobresalto.

Cueva del alma, cobijo del ser,
ese refugio del arte, ese nido.
Al corazón otorgaste el poder
de crear notas en cada latido.
CLARA: Y nos quedaremos atrapadas aquí...
BLANCA: Date prisa, Clara, date prisa.
CLARA: ¿Y a ti te ha pasado alguna vez?
BLANCA: Una vez.
CLARA: ¿Y qué hiciste?
BLANCA: Mejor que no lo sepas... Date prisa, Clara, date prisa.
CLARA: ¿Y ahora hacia dónde? ¿A la derecha? ¿A la izquierda?
BLANCA: Tu, corre, Clara, corre...

BLANCA + CLARA + CORO:
De todos modos, habrá que salir
del universo, mi amor, de pintura.
El arte actúa como un elixir
que hace ver oro en lo que era basura.

Hay que volver, de inmediato, a la vida,
que nos parece a menudo un tostón.
¿Habrá regreso del viaje de ida?
¿Habrá salida a su fiel callejón?

FINAL

(El escenario queda a oscuras. Solo vemos a Clara y a Blanca.)

CLARA: Abuela, ¿dónde estamos?
VOZ EN OFF: (Tiene que sonar igual que cuando la han imitado Clara y Blanca en la primera escena) ¡Clara! ¡Mamá!... ¿Dónde estáis?
(El escenario continúa a oscuras, poco a poco se va iluminando, todo el mundo se queda quieto hasta que el director hace un gesto que indique que se ha acabado la cantata.)

MATERIALES DIDÁCTICOS


DOSSIERS
Dossier General de la Cantania
Dossier 1ª sesión de formación (catalán)

GUÍA DE LA CANTANIA: CLARA, EL ARTE POR DENTRO
Libreto
Observaciones sobre las canciones

PARTITURAS
Partitura vocal
Partitura para voz y piano (Catalán)

FORMACIÓN 1:
CANTAR CON MASCARILLA (Catalán)

Conversación con los creadores de la Cantània

CRÉDITOS


Voz solista: Irene Mas, Eulalia Fantova | piano: Maria Molet | arpa: Mª Jesús Ávila | violonchelo: Olga Domínguez | violín: Biel Graells | flauta / picolo: Blanca Ruiz | clarinete: Oriol Codina | trompa: Martí Marsal | percusiones: Miquel Vich

CORAL ELS VIROLETS DE PALAFRUGELL: Andreea Georgiana Afetelor, Gemma Álvarez Lamana, Lía Avellí Vidal, Marina Bonany Rubau, Itziar Daniela Cruz Romero, Anna Compaña Sabrià, Martina Escolar Bassa, Rita Ferrer Hallé, Carla González Generelo, Adriana Guillermo Cassà, Maria Llovet Mir, Mila Martín Cercós, Clàudia Matas Mas, Lola Melero Soler, Anna Mir Guillén, Aida Perpiña Pérez, Janna Puig Pujadas, Carla Xià Ramon Girbal, Arnau Salgas Andreu, Berta Solés Sàbat, Cristina Teixidó Frigola, Lídia Torrecillas Castelló, Jana Vergés Mallorquí, Clara Vilà Oliveras, Susana Andrea Villarroel Ferufino,
Marta Giner Pujol, directora
Rita Ferrer Miquel, directora

Grabación: L'Auditori - junio/julio 2021
Dirección musical grabación: Elisenda Carrasco
Mezclas y edición digital: Can Ferran - julio 2021
Grabación y edición digital: Ferran Conangla y Enric Giné
Mezclas y masterización: Ferran Conangla
Jefe del Servicio Educativo: Violeta Amargant
Coordinación artística: Marta del Olmo

Esta cantata será cantada por 50.000 niños y niñas de 4º, 5º y 6º de Educación Primaria durante los meses de abril, mayo y junio de 2022.


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